Miércoles de Ceniza

EL MIÉRCOLES DE CENIZA
SENTIDO Y REALIZACIÓN

 El simbolismo de la ceniza en el contexto general del camino de la Pascua, se puede decir que es muy antiguo, pero no anticuado. Los cristianos que están iniciados en el camino de la fe lo comprenden con facilidad:

Un sacerdote de Burkina Faso (África central), que estudiaba en el Instituto de Liturgia de Barcelona, presentó hace algún tiempo una tesina de licenciatura sobre “La ceniza y su simbolismo bíblico y litúrgico”.

Lo que más llama la atención en su estudio es la densidad de simbolismo cósmico y religioso que la ceniza tiene para la cultura de su pueblo. Y, para los cristianos, el sentido profundo y la popularidad del gesto del Miércoles de Ceniza, que podría extenderse a los otros días de la semana para poder admitir a todos los que quieren recibirla.

El simbolismo es claro: la ceniza, recordándonos que el hombre está hecho del polvo de la tierra y es caduco, nos hace humildes. Abrahán, al dialogar con Dios la salvación de Sodoma y Gomorra, reconoce que no tiene derecho a nada, porque es “polvo y ceniza”.

La humildad aumenta y se hace sentido penitencial cuando recordamos que además somos pecadores. No es extraño que desde el Antiguo Testamento la penitencia se expresara con la ceniza.

Al inicio de la Cuaresma ya desde hace muchos siglos la comunidad cristiana recibe en la frente el austero signo de la ceniza, una vez que la lectura de la palabra nos has invitado a la conversión. Como dice el Ceremonial de los Obispos, “este signo de penitencia significa la condición del hombre pecador, que confiesa públicamente su culpa cante Dios, y así expresa su voluntad interior de conversión”.


El camino de la conversión pascual empieza con este signo de la ceniza y acaba en la Vigilia con el del fuego, el agua y la luz. Es una unidad dinámica la de la Cuaresma, que quiere comprometer a cada cristiano en su seguimiento de Cristo y comunicarle la gracia pascual: a través de la renuncia y la cruz, hasta la nueva existencia de resucitados.

El destino es la pascua, la vida Pero el camino pasa también por la renuncia y la humildad. El “hombre viejo” tiene que dejar paso al “hombre nuevo”. No está mal que el signo de la ceniza no lo recuerde.

 

Un par de sugerencias respecto a la realización practica pastoral:

La primera se refiere a la postura del que recibe la ceniza. Hace unos años aparecieron unas fotos de como recibía e imponía la ceniza el cardenal Martini, de Milán, donde, por cierto, normalmente este rito tiene lugar el primer domingo de Cuaresma. En una primera foto se ve como el cardenal que ha bendecido antes las cenizas, la recibe sobre su cabeza en postura derodillas, por parte de un canónigo que está de pie. Y en una segunda, como el cardenal, de pie, la impone a su vez al canónigo, que ahora está de rodillas. Entre nosotros solemos recibirla de pie, pero sería una de las ocasiones en que la postura de rodillas, postura típicamente penitencial podría considerarse más adecuada.

 

Y otra sugerencia sobre el doble gesto simbólico que se podría hacer. Aprovechando que el Misal pone una doble fórmula para la imposición de la ceniza, se podría desdoblar también el gesto. El ministro-el sacerdote que preside la celebración- impone la ceniza en la frente a los fieles que van pasando, mientras les dice en la fórmula relativa “Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás”. Entonces los fieles pasan a donde se encuentra otro ministro, que les ofrece el evangeliario o el leccionario abierto, para que lo besen (o tal vez para que lo toquen con la mano y besen luego la mano) mientras este ministro pronuncia la segunda fórmula del Misal: “Conviertete y cree en el Evangelio”.

La ceniza y la Palabra son dos “recordatorios” de un mismo camino de conversión que nos debe conducir hacia la gran meta de la vida pascual.

 

Descargue en PDF el esquema para la Celebración de la Palabra:  MIÉRCOLES DE CENIZA